Traslado del Lugarejo al Palacio de Juan II

Desde al año 1200 que se fundó el Monasterio de Gómez Román, en EL Lugarejo,  hasta el 1524,  es decir algo más de tres siglos, que  se vio la necesidad de trasladar a la comunidad de monjas a otro lugar. En esos  años regía los destinos de la comunidad la Ilustre  Abadesa  Dña. Jimena Velazquez Ronquillo, prima del alcalde D. Rodrigo Ronquillo, que intercede ante el Invicto Emperador Carlos V para cederlas en el centro de Arévalo una casa Palacio perteneciente a Juan II de Castilla. La generosidad del Emperador D. Carlos V cede dicho palacio a las monjas Cistercienses Bernardas, ya que su situación era peligrosa, dado que en los siglos XV y XVI había mucho vandalismo  y ellas estaban en pleno campo, sometidas a las furias de las revoluciones.

El traslado de las monjas,  lo componían; 60 monjas profesas, 15 hermanas legas, y cuatro capellanes.

Años después de instalada la comunidad en dicho palacio acondicionado para vivir las monjas en clausura. En 1611 llega al convento  una joven candidata de Arévalo  hija de D. Antonio Verdugo y Trejo y de Dña Beatriz Polo   para ser monja en ese Monasterio de Santa María la Real,  que pasando el tiempo llegaría a ser declarada Venerable, por su vida ejemplar, muere en olor de santidad el 12 de Febrero de 1631. Sus restos están en la Iglesia  del actual Monasterio de Santa María la Real, en un arca de nueva factura.

Uno de los servicios, de los muchos que hicieron al pueblo de Arévalo las monjas Cistercienses Bernardas, fue, después de la guerra de la independencia, acoger con amor filial de hijas y ternura de madres a la Virgen de las Angustias,  Patrona de Arévalo en la fecha de 1808, hasta el año 1973 que la comunidad hizo un nuevo traslado. Todos esos años que tuvieron a la Patrona de Arévalo, a la caída de la tarde en el rezo de las Completas se despedían de la Virgen con el canto de la Salve Cisterciense, que nos consta la presencia de los arevalenses acompañando a las monjas.

Siendo Abadesa la Rvda M. Natividad del Amo, en 1949 la comunidad solicita su deseo de vivir con más perfección la Regla de San Benito, pidiendo el ingreso en la Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia, petición que fue aceptada en el Capitulo General de monjes, confirmado a las monjas el 8 de Diciembre de1951.

Siendo el primer acto que presidio y la primera carta que escribió, como Abad General el Rvdo. P. Dom Gabriel Sortais, al tomar posesión de su cargo y nombra como P. Inmediato  de la comunidad de Arévalo al Rvdo. P. Dom Buenaventura Ramos, Abad de San Isidro de Dueñas. Nombran para capellán de las monjas al monje de San Isidro de dueñas P. Lucas. 1951.